“La ética enmarca al verdadero profesional”. Esta es una frase a partir de la cual abordaremos este texto pues estaremos desglosando algunos términos muy importantes que reflejan el principal pilar en el que debe sustentarse la vida de un verdadero profesional y más allá de eso un ser con calidad humana.
Cabe resaltar que dentro de los procesos educativos es necesario que se cuestionen cuáles son los principios bajo los que se rigen los procesos de enseñanza; es decir ¿se educa solo para alcanzar unos estándares técnicos propios de un área o se educa para la vida? En otras palabras, ¿se está cumpliendo con el objetivo de formar a seres íntegros? Pues veamos. En el mundo actual un título universitario es solo un requisito dentro de una amplia lista de características que buscan las empresas para contratar a sus empleados, pero y ¿Qué pasa con las aptitudes y valores? ¿Son contemplados estos pilares al 100%? Cabe plantearse que es esto lo que en muchos casos hace la diferencia, después de todo, cada uno de los aspectos de la vida lleva consigo una responsabilidad ética, y mucho más entonces, el ámbito profesional.
Es aquí donde entra la importancia de la bioética en la formación profesional, cultivar profesionales con formación humanística, seres responsables y respetuosos de la dignidad humana y que resguarden los principios de la bioética en la práctica. “Entendemos por bioética a esa disciplina que surge a mediados del siglo XX como respuesta al desarrollo tecnocientífico sobre la vida. Su finalidad es elaborar un pensamiento fundamentado en la ética, que responda a deliberaciones sustentadas en la razón, a fin de ofrecer criterios éticos a la hora de tomar decisiones que afecten a la vida”.
A estas alturas debería plasmarse cómo integrar la formación bioética en todas las carreras universitarias, a partir de las falencias actuales que son evidenciadas en el diario vivir de los profesionales de todo el mundo. Por lo que es necesario que abordemos otro concepto clave y nos referimos “al deber ser” En el ámbito de la conducta humana, en efecto, el deber ser hace referencia de manera inmediata a la norma moral que orienta nuestras acciones de tal forma que sean buenas acciones, constitutivas de una vida buena.
Mencionamos estos conceptos en pro de las necesidades que tiene la sociedad actualmente, vale la pena pensar y cuestionarse que tanta diferencia habría si se implementaran estos pilares como la base maestra que sustente la vida y el crecimiento integro del ser humano. Respecto a esto Yadira Corral en el ensayo ‘‘Bioética: un concepto que tiende a ser relegado en la educación universitaria venezolana’’, comenta: No es necesario crear una cátedra exclusiva para bioética, debería estar integrada a todo el plan de estudio. A partir de problemas reales que articulen saberes sociales, educativos, éticos y culturales, que constituyan un factor de cambio en actitudes y comportamientos. Este comentario si lo analizamos a profundidad resulta ciertamente muy importante pues no hay mejor manera de aprender y de abrazarnos a nuevos cambios que involucran de lleno nuestra parte ético-moral que relacionándonos directamente como agentes activos dentro de un contexto.
Es necesario tener en cuenta que los éxitos y logros a nivel moral se logran cuando se entra en contacto con la parte de la sensibilidad humana, más allá de un lenguaje técnico de lo que podría ser ético o no ético. Podemos contribuir dentro de los procesos de enseñanza a la buena formación del ciudadano en la medida en la que tengamos en cuenta que no solo se necesitan profesionales que cuenten con los conocimientos técnicos que le permitan tener éxito en la vida laboral, se necesitan profesionales que salgan a la sociedad con la intención de servir, con la convicción de que pueden aportar al crecimiento de un mundo mejor: Necesitamos personas con calidez humana. Para cerrar mencionamos la célebre frase de Albert Camus ‘‘un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo’’.
