La Bioética una necesidad impostergable
Los cambios científicos, tecnológicos y sociales ocurridos durante las últimas décadas han configurado una nueva realidad y, dentro de ella, una nueva medicina dotada de recursos nunca vistos a lo largo de su historia. Novedosos métodos de diagnóstico y tratamiento han permitido cambiar el curso de muchas enfermedades. Mas recientemente, la llegada de la inteligencia artificial ha abierto un nuevo espacio que ofrece beneficios invalorables. Mas recientemente, la llegada de la inteligencia artificial ha abierto un nuevo espacio que ofrece beneficios invalorables. De forma paralela, la clásica relación médico paciente, vertical, paternalista que imperó durante 30 siglos cambió a un nuevo modelo sustentado en la autonomía y los derechos de los enfermos. Sin dudas, la medicina durante las últimas ocho décadas ha avanzado más que durante treinta siglos.
Sin embargo, más allá de los indudables beneficios, persisten serias dudas, retos y problemas, en su mayoría éticos, relacionados con los lineamientos que deben regir el uso correcto, seguro, responsable y equitativo de los nuevos adelantos científicos, dentro de un marco de respeto a la autonomía y los derechos de los enfermos.
Ante la creciente complejidad de los problemas planteados, los códigos de ética médica resultaron insuficientes. Se hizo necesario buscar una nueva aproximación ética más dinámica, que permitiera el análisis y la resolución de los nuevos problemas planteados, tanto a nivel de la sociedad en general, como de cada caso en particular. En este ambiente surgió la Bioética, como un espacio de reflexión multidisciplinaria, una ética aplicada con una metodología basada en cuatro principios y en la deliberación orientada a la búsqueda de la opción que respete el mayor número de valores y el canon del respeto al ser humano como fin y no solo como medio.
Desafortunadamente, debemos aceptar que, a pesar de su importancia aún existe un profundo vacío en la formación del personal de salud, los pacientes y la población en general sobre estos importantes temas.
Consciente de esta necesidad, el Instituto Internacional de Bioética tiene como objetivo principal: promover programas de educación orientados al la capacitación para el análisis, gestión, y resolución de los problemas éticos que afectan la vida en el mundo actual, con especial énfasis en el campo de la medicina.

Principios de la BioéticaBioéticaBioética
Explicación de los cuatro grandes principios de la bioética, propuestos por Beauchamp y Childress (1979):
La autonomía refleja la capacidad de la persona de tomar decisiones sobre uno mismo sin influencia externa, a su privacidad y autodeterminación. Este principio será susceptible de no ser aplicado cuando se produzcan situaciones en que la persona no pueda ser 100% autónoma o tenga autonomía reducida (p. ej., estado vegetativo).
La máxima expresión de este principio sería el consentimiento informado del paciente. Es un derecho del paciente y un deber del profesional que lo atiende. En este sentido, las preferencias del paciente y sus valores deben ser reconocidos y respetados.
El Futuro de la Bioética

¿Continuará la bioética expandiéndose y teniendo la misma importancia en el próximo siglo? Una rápida y clara respuesta a esta pregunta proviene de considerar dos recientes temas bioéticos: el proyecto genoma y el sida.
Una vez que el genoma humano haya sido completamente mapeado y la información encerrada en los genes descifrada, explotarán nuevos problemas éticos. Esto ya está ocurriendo con cada nuevo descubrimiento sobre las bases genéticas de la enfermedad. La información generada por la investigación genética tiene un potencial ominoso y esperanzador al mismo tiempo. Podrían crearse bancos de información genética individual. Si pudieran acceder a esta información, las agencias del gobierno, la policía, los empresarios y las compañías de seguros podrían literalmente dividir a las personas en categorías y destruir las iniciativas humanas. Sólo mediante criterios éticos bien pensados y políticas éticas juiciosamente desarrolladas podrían evitarse los peores resultados imaginables. La propia dignidad y libertad del ser humano depende de cómo se maneje éticamente este proyecto biocientífico.
El proyecto genoma humano es el proyecto de las ciencias de la vida de los años 90, y puede compararse fácilmente con el proyecto de los físicos de liberar el poder del átomo en los años 40. Los beneficios potenciales son muy grandes, pero si los problemas éticos asociados no se discuten y piensan de antemano, la vida humana tal como la conocemos hoy en una sociedad civilizada, libre y democrática podría verse amenazada. Es difícil imaginar el ingente número de problemas éticos que pueden plantearse. pero las ominosas consecuencias de no ocuparse de las dimensiones bioéticas de este proyecto son aún más ominosas. Por ello, no es de extrañar que una parte del dinero destinado al proyecto genoma humano se dedique a estudiar sus aspectos bioéticos. Las cuestiones éticas planteadas por los avances de la genética ya están presentes en la clínica, pero en ningún lugar con la intensidad con que se desarrollarán una vez que los nuevos conocimientos se conviertan en nuevos tratamientos.
El sida es otro problema cargado de dilemas éticos. Igual que con otras muchas enfermedades con las que los médicos han batallado a lo largo de los años, para librar una campaña agresiva y efectiva contra el sida hay que prestar atención tanto a sus aspectos biológicos como a los bioéticos. Las buenas estrategias son las que tienen en cuenta desde el principio las dimensiones científicas y éticas de la enfermedad. A los compromisos de encontrar vacunas y tratamientos efectivos se han sumado campañas para proteger los derechos humanos y la dignidad de las personas infectadas por el VIH y/o afectadas por el sida. Los esfuerzos para frenar la extensión de la epidemia se combinan con los que se realizan para atajar la discriminación contra los portadores del virus en el trabajo, los viajes, la vivienda, el acceso a los cuidados sanitarios y los cuidados hospitalarios proporcionados por médicos y enfermeras.
Al igual que el proyecto genoma humano, el sida muestra la inevitabilidad de la bioética en la vida contemporánea, así como la cada vez mayor complejidad de este campo. A nivel práctico, se plantean problemas en diversas áreas: confidencialidad; distribución de recursos; uso de sujetos humanos en la experimentación; desarrollo de medidas sanitarias para las escuelas, el lugar de trabajo, las prisiones y la sociedad en general; campañas educativas; privacidad; campañas de detección; consentimiento informado; y un largo etcétera. Ningún aspecto de la epidemia del sida está desprovisto de una dimensión bioética.
Hasta donde se nos alcanza, la bioética expandiéndose y teniendo importancia, ya que además de ser inseparables de la bioética, las ciencias biológicas seguirán desempeñando un papel crítico. Todas las instituciones serán obligadas a establecer normas éticas. Habrá que desarrollar y actualizar constantemente códigos y leyes, tanto a nivel nacional como internacional, así como en los planos político y profesional. Los profesionales clínicos versados en bioética desempeñarán nuevos papeles en el futuro. La disciplina que emergió en la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos y Europa es ahora una empresa internacional, expandiendo cada día mas en América Latína y el Oriente. Es difícil imaginar que no va a seguir acompañándonos a lo largo del próximo milenio.
